Hamburgo-Mainz 0-5: veintiséis centésimas de gol en noventa minutos, en casa
Foto: Reinhard Kraasch · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Análisis

Hamburgo-Mainz 0-5: veintiséis centésimas de gol en noventa minutos, en casa

El Hamburgo produjo 0,26 goles esperados ante el Mainz. En la Bundesliga solo han hecho peor el Union Berlín y el Schalke, y jugaban contra el Leverkusen y el Bayern. En el Volkspark el rival era el Mainz. Tres entradas al área contra once, siete remates contra diecisiete, y el quinto gol lo marcó Ransford Königsdörffer, a quien el Hamburgo dejó marchar en verano.

El veredicto, antes de los números

En el Volksparkstadion el Hamburgo perdió 0-5 con el Mainz.

Sheraldo Becker en el 19', Philipp Mwene en el 41', Phillip Tietz en el 48' y en el 83', Ransford-Yeboah Königsdörffer en el 90'+1. Ni un solo remate peligroso a puerta del Hamburgo en todo el partido.

Königsdörffer jugó en el Hamburgo hasta la temporada pasada y se marchó en verano libre. Volvió al Volkspark como rival y cerró la cuenta.

Hamburgo-Mainz 0-5: la comparación estadística completa con goles esperados, ocasiones claras, remates, remates a puerta, entradas al área y presión

El número: 0,26

Son los goles esperados que produjo el Hamburgo en noventa minutos, en su casa.

Para entender lo poco que es: en esta Bundesliga solo han hecho peor el Union Berlín (0,25) y el Schalke (0,25). El Union jugaba contra el Bayer Leverkusen. El Schalke contra el Bayern, y acabó con cero entradas al área.

El Hamburgo jugaba en casa, contra un equipo que el año pasado se salvó por los pelos.

Siete remates en total. El más peligroso vale 0,074: un disparo de David Møller Wolfe en el 77', bloqueado. Ningún remate del Hamburgo superó una décima de gol esperado. En dos partidos de Bundesliga el Hamburgo ha creado 1,36 goles esperados en total: el dato más bajo del campeonato.

Cómo se movían los equipos

El Mainz marcó cinco goles, y en los tres primeros está siempre la firma de Sheraldo Becker.

Becker abre en el 19' tras un pase de Kaishu Sano, desde una posición que vale 0,38. En la crónica alemana con las notas del partido, el origen es un error en el centro del campo del capitán Nicolai Remberg. El 2-0 de Mwene en el 41' es la ocasión más grande de los noventa minutos — 0,92, prácticamente un penalti en movimiento — y la asistencia es de Becker. El 3-0 de Tietz en el 48', a tres minutos de la reanudación, llega de nuevo de un centro de Becker.

Becker salió en el 67' y fue nombrado mejor jugador del partido. La fuente alemana escribe que causó «enormes problemas a la línea defensiva del Hamburgo durante la totalidad de sus 67 minutos». Nuestros números lo confirman desde otro ángulo: Becker produjo un gol y dos asistencias en los tres primeros tantos, y sus cuatro remates personales valen por sí solos medio gol esperado.

Lo sorprendente es cómo llegó ahí el Mainz, porque no fue presionando.

El PPDA del Mainz el sábado fue 12,35. El del Hamburgo, 9,68. Es decir: el equipo que ganó 5-0 presionó menos que el que perdió. Y en el conjunto de la temporada el Mainz tiene un PPDA de 13,18, undécimo de dieciocho en la Bundesliga.

Esto va contra la idea que la Bundesliga tiene del Mainz desde hace diez años. Y es exactamente el punto sobre el que discuten nuestras fuentes.

Total Football Analysis, en un análisis escrito poco después de la llegada de Urs Fischer al banquillo del Mainz, era durísimo. Describía un juego posicional «diseñado para el balón largo», con los centrocampistas más altos que los delanteros rivales y los dos hombres de los pasillos interiores cerrándose al centro para disputar segundas jugadas. El defecto, según ese texto: al comprimir los espacios, el Mainz se encuentra con su único delantero replegado en su propio campo y los dos mediapuntas ocupados en las segundas jugadas, de modo que «al Mainz le falta a menudo profundidad cuando tendría la posibilidad de salir al contragolpe». Y además: penúltimo de la Bundesliga en entradas ganadas, solo por delante del Bayern. «Al equipo le falta la intensidad que tenía la temporada pasada».

La presentación de temporada de Get German Football News, del 17 de agosto, dice casi lo contrario. Que el fútbol de Fischer «no es la misma bazofia de bloque bajo asociada a sus años en el Union». Que este equipo «no parece preocupado por aparcar el autobús», que «comete errores defensivos continuamente» pero «no tiene miedo de arriesgar». Que en pretemporada, ante el Kaiserslautern y el Holstein Kiel, el Mainz «convertía las recuperaciones agresivas en ataques verticales inmediatos», con el 3-3-2-2 que Fischer se trajo de sus años en el Union.

¿Quién tiene razón? En nuestra opinión los dos, y el partido del sábado explica cómo.

El Mainz no ha vuelto a presionar alto: el PPDA lo dice, y eso no se discute. Lo que ha cambiado es lo que ocurre después de la recuperación. La diferencia de entradas al área del Mainz esta temporada es +15 — veintiuna hechas, seis concedidas — y es la segunda mejor de la Bundesliga solo por detrás del Bayern. No es un equipo que asedie el área rival durante noventa minutos. Es un equipo que, cuando recupera en el centro del campo, llega allí en tres pases.

El gol de Becker tras el error de Remberg es eso. El quinto, el de Königsdörffer en el 90'+1, también: parte de un regate, la asistencia es de Mwene y vale 0,37.

El Hamburgo, en cambio, llegó a este partido con la plantilla desmontada. La presentación de temporada del mismo medio alemán enumera el daño: Luka Vuskovic y Fábio Vieira, los dos cedidos que el año pasado cambiaron el nivel del equipo, habían vuelto a sus clubes de la Premier League — Vieira ha regresado después al Hamburgo, y el sábado lanzó una falta en el 85' que vale 0,032. Cuatro delanteros fuera, entre ellos Königsdörffer. El puesto de nueve descrito como «la necesidad más urgente de la plantilla». Patson Daka y Terem Moffi llegados con la temporada ya empezada.

El sábado Terem Moffi remató una vez, en el 45', desde 0,023. Patson Daka no remató nunca. El Mainz marcó el tercero tres minutos después del descanso, y a partir de ahí el partido estaba cerrado.

La misma presentación, escrita dos semanas antes del arranque liguero, usó una frase que ahora suena a pronóstico: el equipo del año pasado «no era especialmente elegante y a menudo no era especialmente disciplinado», pero «se había vuelto difícil de afrontar». El sábado no lo fue.

El contexto de temporada

El Hamburgo tiene cero puntos, cero goles a favor y siete en contra en dos jornadas. Ha creado 1,36 goles esperados y concedido 4,59. Ocho entradas al área hechas, veintiuna concedidas.

El modelo es menos despiadado que el marcador — 1,25 puntos esperados, casi todos de la primera jornada en Dortmund, perdida 2-0 con un más que digno 1,11 contra 1,31 — pero no lo suficiente para absolver.

El Mainz tiene cuatro puntos con 4,97 esperados. Está entre los equipos de la Bundesliga que están sacando menos de lo que merecen: en la primera jornada empató 0-0 en casa con el Paderborn produciendo 1,55 goles esperados contra 0,69, diez entradas al área contra tres. Ganó aquel partido en todo menos en el resultado.

Cinco goles con 3,28 esperados el sábado: es la décima mayor diferencia registrada hasta ahora en las cinco grandes ligas, así que hay algo de acierto por encima de la media. Pero el 5-0 no está robado. Once entradas al área contra tres no se roban.

El punto honesto

Dos jornadas no son una temporada, y para el Mainz ni siquiera tres. El +15 de entradas al área es el dato que nos parece más sólido de todos, porque no depende de los goles: describe dónde se jugó el partido. Pero está construido sobre dos encuentros, uno de ellos contra un Hamburgo en estas condiciones.

Nuestra lectura, y decimos que es una lectura. El problema del Hamburgo no nos parece táctico. Siete remates, ninguno por encima de 0,08: no es un equipo que se equivoque en los movimientos, es un equipo que no tiene quién finalice. La presentación alemana lo había escrito en agosto — «el puesto de delantero centro sigue siendo la necesidad más urgente de la plantilla» — y hasta ahora es la única frase que explica todo lo que hemos visto.

Sobre el Mainz somos más prudentes. Un PPDA de undécimo puesto y una diferencia de entradas al área de segundo puesto son dos datos que normalmente no conviven. O el Mainz es de verdad una máquina de transiciones, o ha jugado contra los dos rivales equivocados. Lo sabremos cuando se enfrente a alguien que sepa tener el balón.

Los minutos vienen de las crónicas alemanas: Sky Sport Deutschland, la web de la Bundesliga y el medio inglés especializado en fútbol alemán coinciden en los cinco. Nuestra fuente estadística los da todos un minuto antes, como siempre.

En este partido, por una vez, nuestros datos están completos: cinco goles en la tabla de remates, cinco goles reales.


La cuenta entre resultados y rendimientos la mantenemos al día en el Meritómetro. Quien quiera los números en crudo, sin el relato alrededor, los encuentra en la Nerd Zone.