El Elche llegó a Bilbao penúltimo, con 1 punto en 4 jornadas, 12 goles encajados, un portero en entredicho por sus errores de las últimas semanas y el Real Madrid como visitante tres días después. Al otro lado había un Athletic que acababa de ganar en Vigo al Celta y de meterle 3 goles al Atlético de Madrid.
El Elche se fue con un punto. Su único remate en jugada salió desde su propio campo.
El veredicto, antes de los números
El Athletic debió ganar, y con margen. 3,13 goles esperados contra 0,82. Los puntos esperados, que traducen esas ocasiones en probabilidades de resultado, dan 2,84 al Athletic y 0,10 al Elche: un punto de cada diez partidos como este.
Pero decir solo eso sería contar medio partido. Porque el dominio del Athletic está casi todo en una parte, y el Elche preparó el encuentro exactamente para sobrevivir a esa parte.

El número: 0,009
El Elche remató 3 veces en 90 minutos. Un penalti, transformado por Buonanotte, que vale 0,74. Una falta directa de Chust, 0,06. Y un disparo de Rubén Sánchez desde su propio campo, que el modelo valora en 0,009: nueve milésimas de gol. Esa es toda la producción ofensiva del Elche en jugada.
En la primera parte, cero remates. El Athletic, en ese mismo tiempo, hizo 13, por 1,54 goles esperados, y estrelló un balón en el larguero con Navarro tras un pase de Iñaki Williams.
Cómo se movían los dos equipos
Anselmi cambió el once para defender mejor, dando entrada a Redondo y Revivo. El dibujo era claro: tres centrales, los carrileros bajando a la línea hasta formar una defensa de cinco, Morcillo y Villar por delante para proteger el centro. El PPDA muestra cuánto renunció el Elche a presionar: 30,2 pases concedidos al Athletic antes de ir a incomodarlo. Casi nunca lo hizo. Cedió el balón, se encerró en su área y la defendió por acumulación, con más hombres que espacios.
Tras el partido, Anselmi explicó el porqué. En los encuentros anteriores el Elche siempre había encajado antes del minuto 20, y el objetivo era competir de otra manera, atentos a cada detalle. Dicho en números: sobrevivir a la primera parte.
El Athletic de Terzic jugó su 4-2-3-1 con Ruiz de Galarreta y Gerenabarrena en el centro, Sancet entre líneas, Nico Williams muy participativo por la izquierda, Navarro por la derecha e Iñaki Williams como referencia. Iñaki, más que rematar, asistió: dos veces encontró a Navarro, y la segunda acabó en el larguero. Durante media hora el Athletic movió el balón con paciencia sin encontrar ritmo, y en el último cuarto de hora subió la velocidad y construyó tres ocasiones en pocos minutos. Ninguna entró.

Después, al inicio de la segunda parte, el partido se dio la vuelta en la primera llegada real del Elche. Un desajuste de la defensa del Athletic, Areso que zancadillea a Valera en el área, Buonanotte desde el punto de penalti.
A partir de ahí el Athletic dejó de ser el Athletic de la primera parte. Desde el penalti hasta el minuto 90, sin contar el gol, produjo 0,15 goles esperados en total. Nico y Sancet desaparecieron del partido, el juego se volvió precipitado y el Elche incluso probó alguna contra. El empate en el 79' llegó casi por casualidad: un centro-chut sin demasiada fuerza de Berenguer e Iñaki Williams que, en su forcejeo con Chust, roza el balón lo justo. En el tramo final Dituro, el portero en entredicho, salvó el punto con una gran intervención.
Tras el partido Terzic pidió separar el resultado del rendimiento, y dijo que la primera parte fue quizá un paso adelante. Tiene razón a medias: la primera parte sí, la segunda no.
El contexto de temporada
El Elche es un equipo extraño de leer. Tiene 2 puntos con 5,81 esperados, y ningún equipo de LaLiga ha concedido más goles esperados: 11,16 en 5 partidos. Pero los puntos llegaron en los partidos equivocados. En la primera jornada en A Coruña mereció ganar y empató. Hace una semana, contra la Real Sociedad, produjo 2,87 goles esperados contra 0,88 y perdió 2-3 en el 89'. El sábado sacó un punto de un partido en el que el modelo le daba uno de cada diez.
El Athletic tiene 7 puntos con 9,45 esperados. Tras dos derrotas iniciales, ante el Sevilla y el Barcelona, parecía relanzado, y el sábado los números de la primera parte lo confirmaban. La segunda parte cuenta en cambio la historia de un equipo que, por detrás en el marcador, todavía no tiene un plan B.
El punto honesto
Primero, el modelo fue generoso con el Athletic en al menos dos acciones. El gol de Iñaki Williams está valorado en 0,70, como un remate desde un metro, pero fue un roce a un centro-chut, más desvío que disparo. Y la ocasión que el modelo atribuye a Iñaki en el minuto 5, 0,60, en las crónicas es un balón de Sancet al que el delantero no llega por muy poco. El 3,13 hay que leerlo sabiendo esto: el dominio fue claro, pero menos claro que eso.
Segundo, de los 0,82 goles esperados del Elche, 0,74 son el penalti. Sin esa acción, el Elche produjo 0,07, y 0,06 los vale una falta.
Tercero, la lectura opuesta a la nuestra, que es defendible. El punto del Elche se puede llamar merecido sin forzar las palabras: un equipo que encajaba en todas las primeras partes eligió renunciar al ataque durante una parte entera, lo logró, y golpeó en la primera ocasión. El modelo penaliza por construcción a quien remata poco, pero no premia a quien consigue que la posesión ajena sea inútil. En la segunda parte, desde el 0-1, el Athletic no creó casi nada.
Nuestra opinión es que las dos cosas conviven. En los números el Athletic tiró dos puntos, y la primera parte lo demuestra. Pero el plan de Anselmi no fue suerte: fue una elección precisa, que convirtió 45 minutos de asedio en un problema del Athletic en lugar del Elche.
El martes 15 el Elche recibe al Real Madrid, el miércoles 16 el Athletic visita al Levante en Valencia. La pregunta es si el Elche ha encontrado una manera de competir o solo una noche afortunada, y si intentará repetirlo contra el Real Madrid.
T.L.
¿Quieres ver cuánto merece de verdad cada equipo su clasificación? El Meritometro compara puntos reales y puntos esperados. Para quien quiere los modelos y no los titulares, está la Nerd Zone.
