Treinta remates y ninguna ocasión de verdad
Foto: Arne Müseler · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Análisis

Treinta remates y ninguna ocasión de verdad

El Leverkusen entró en el área 23 veces y remató 30: ningún equipo de las cinco grandes ligas ha chutado tanto esta temporada sin ganar. Y sin embargo ninguno de esos remates valía más de 0,13 goles esperados, y el primer gol de Gregoritsch vale por sí solo más que los tres mejores intentos del Leverkusen juntos. El Augsburg, líder, eligió conceder remates y no ocasiones, y estuvo a punto de lograrlo hasta el final.

El Augsburg llegó a la tercera jornada como líder, con 2 victorias en 2 partidos y 7 goles marcados. El Leverkusen había perdido en el estreno en Elversberg. Sobre el papel era el partido en el que la clasificación volvería a su sitio.

Hasta los últimos minutos pasó lo contrario. Entonces Patrik Schick, salido del banquillo, desvió de tacón un disparo de Tillman y le quitó al Augsburg la tercera victoria.

El veredicto, antes de los números

El Leverkusen mereció más, y los números lo dicen con claridad. 1,89 goles esperados contra 0,84, puntos esperados 2,10 a 0,67, entradas en área 23 a 2. Y sobre todo 30 remates contra 8: ningún equipo de las cinco grandes ligas ha chutado tanto esta temporada sin ganar.

Pero treinta remates no son treinta ocasiones. Y ahí dentro construyó el Augsburg su punto.

Comparación estadística entre Augsburg y Bayer Leverkusen: goles esperados 0,84 contra 1,89, remates 8 contra 30, entradas en área 2 contra 23

El número: 0,13

Es el valor del mejor remate del Leverkusen en todo el partido: el tacón de Schick en el empate. Ninguno de los 30 intentos superó ese umbral. De media, cada disparo valía 0,06 goles esperados, más o menos una posibilidad entre dieciséis. 12 fueron bloqueados por un defensa antes de llegar a portería.

Al otro lado, el Augsburg remató 8 veces. Pero el primer gol de Michael Gregoritsch vale por sí solo 0,45: más que los tres mejores intentos del Leverkusen sumados.

Los remates divididos por valor: Augsburg 3 por debajo de 0,05, 4 entre 0,05 y 0,10, 1 por encima de 0,10; Leverkusen 11 por debajo de 0,05, 14 entre 0,05 y 0,10, 5 por encima de 0,10; mejor remate 0,45 contra 0,13

Cómo se movían los dos equipos

El Augsburg de Manuel Baum juega con un 3-4-2-1, y sin balón los carrileros bajan a la línea de defensas hasta formar un bloque de cinco, con Massengo y Rieder por delante cerrando el centro. El PPDA del Augsburg fue de 23,5: el Leverkusen pudo jugar casi siempre sin presión. Baum no intentó quitarle el balón. Intentó quitarle el espacio donde ese balón podía convertirse en ocasión.

El Leverkusen de Carles Martínez, con Diaby y Kofane titulares por primera vez, entró en el área continuamente, pero en un área llena. El resultado se ve en el tipo de remates: disparos desde posiciones abarrotadas, balones rechazados, intentos desde la frontal tras un rebote. 11 de los 30 remates nacieron de córners o faltas. En un solo córner, en el minuto 36, tres jugadores distintos remataron en la misma acción.

El gol del Leverkusen, no por casualidad, llegó de la única manera en que la defensa del Augsburg no estaba poblada. En el 18' Tapsoba superó la línea con un balón largo, Kofane lo controló, se deshizo de Matsima con un amago y marcó. Una acción que fue más allá del bloque en lugar de meterse dentro.

El Augsburg hizo lo contrario: pocos balones, pero en el lugar adecuado. Gregoritsch es el delantero centro que necesita un equipo así, capaz de aguantar el balón y de tener ocupados a los defensas. En el 50' Behrens combinó con Ibrahimović y metió un pase al hueco para el austriaco, que se anticipó a un Flekken dubitativo. Cinco minutos después, en un córner de Rieder, Gregoritsch cabeceó completamente solo. Dos goles con 0,54 goles esperados en total.

Martínez respondió con cuatro cambios ofensivos, primero Schick y Doué, después Tillman y Terrier. El asedio fue real, pero siguió siendo un asedio de remates pequeños, y durante largos tramos Dahmen y los defensas del Augsburg bastaron. El empate llegó de un rechace: Tillman disparó raso y Schick lo desvió de tacón. Tras el partido, Martínez dijo que el Leverkusen mereció más, pero que el fútbol es así y el Augsburg marcó dos goles.

El contexto de temporada

El Augsburg tiene 7 puntos con 4,27 esperados, y la manera de conseguirlos ha cambiado de partido en partido. En la primera jornada arrolló al Schalke con 5,54 goles esperados. En Fráncfort ganó 4-1 creando menos que su rival. El sábado se defendió casi todo el partido. El dato que preocupa es otro: en 3 jornadas ha concedido 45 entradas en área, y en la Bundesliga solo el Schalke ha concedido más.

El Leverkusen, en cambio, tiene 4 puntos con 7,22 esperados. Es la mayor diferencia de la Bundesliga entre puntos reales y puntos esperados. Ha producido 7,89 goles esperados y ha concedido 2,49, ha entrado en el área 54 veces y ha permitido 12. Son los números de un equipo que domina y que, por ahora, recoge poco.

El punto honesto

Primero, los goles esperados de un partido son una suma de remates, y a veces la suma exagera. Cuando tres jugadores rematan en la misma acción, el modelo cuenta tres ocasiones separadas, pero como mucho puede llegar un gol. Una parte del 1,89 del Leverkusen está hecha así: barullos y rechaces en los que cada remate de más añade números sin añadir de verdad probabilidad.

Segundo, la lectura opuesta a la nuestra, que es defendible. Se puede decir que el Augsburg no tuvo suerte sino un plan: conceder el balón, conceder los remates, no conceder las ocasiones. Es la misma apuesta de quien defiende atrás sabiendo que un disparo bloqueado no hace daño. Con esa lectura el 2-2 es el precio de un solo balón suelto en los últimos minutos, y el resultado más justo habría sido una victoria del Augsburg.

Nuestra opinión está en medio. El plan del Augsburg era claro y funcionó casi del todo, pero 30 remates y 23 entradas en área son demasiados para conceder si se aspira a ganar a menudo, aunque los remates sean pequeños. El Leverkusen dominó sin crear ni una sola ocasión limpia, y ese es un problema suyo, no mala suerte.

El sábado 19 el Augsburg visita Bremen, el domingo 20 el Leverkusen recibe al Leipzig. La pregunta es si el Leverkusen encontrará la manera de entrar en el área sin encontrarla ya llena, y cuánto podrá aguantar el Augsburg concediendo 15 entradas en área por partido.

T.L.


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