El Friburgo venció 5-0 al Borussia Mönchengladbach con cinco remates que, sumados, valen 1,05 goles esperados: cuatro de esos cinco valen menos de 0,14 cada uno. El marcador dice humillación, los números dicen 2,15 contra 0,27, es decir, un partido de un solo lado pero no una goleada. Y el Gladbach, después de tres jornadas, tiene cero puntos y doce goles encajados.

Un 5-0 en casa, contra un equipo histórico del campeonato alemán, es el tipo de resultado que termina en los titulares y en los programas de análisis. El Friburgo lo construyó con diecinueve remates, un dominio que nunca estuvo en discusión y cinco goles que llegaron casi todos de situaciones que, normalmente, terminan en otra parte.

Los números cuentan una victoria amplia y merecida, pero de una dimensión distinta: 2,15 goles esperados contra 0,27. El Friburgo jugó un buen partido y lo cerró con un marcador de partido irrepetible.

El veredicto, antes de los números

Los puntos esperados dicen 2,72 contra 0,17: con esa actuación la victoria era casi un hecho. Las entradas al área son 6 contra 3, el total de tiros 19 contra 5.

El 5-0, sin embargo, no está en ninguno de esos datos. Está en que el Friburgo transformó cinco remates difíciles, y en que el Gladbach en noventa minutos nunca llegó a tirar una sola vez con más de 0,09 de probabilidad.

Comparación estadística entre Friburgo y Borussia Mönchengladbach: goles esperados 2,15 contra 0,27, tiros 19 contra 5, entradas al área 6 contra 3

El número: 1,05

Uno coma cero cinco es la suma de los cinco goles esperados de los cinco tantos.

Tomados uno por uno: un remate de cabeza a la salida de un córner que vale 0,042, un derechazo desde el borde del área de 0,074, un cabezazo de 0,710 en la segunda parte, un zurdazo de 0,088, un derechazo desde fuera del área de 0,138.

Cuatro de los cinco remates que entraron están por debajo de 0,14, es decir, por debajo de una probabilidad de un gol cada siete intentos. Solo uno, el cabezazo a un cuarto de hora del final, era una ocasión para marcar. El Friburgo hizo cinco goles con el material de un partido de uno, quizás dos.

Cuidado con cómo se lee este dato, porque es el punto donde normalmente se falla. No significa que el Friburgo haya sido simplemente afortunado: diecinueve remates son muchos, y quien dispara diecinueve veces tarde o temprano encuentra la noche en que entran cinco. Significa que el 5-0 no es la medida de la diferencia entre los dos equipos, es la medida de una tarde.

El Gladbach, y los tres cuartos de hora en que no existió

El 0,27 de los visitantes es el verdadero dato alarmante de la jornada alemana.

Cinco remates en todo el partido, el mejor de 0,082, un remate de cabeza en el primer córner de la tarde. Después nada más: dos tiros desde fuera del área rechazados y dos remates en los últimos minutos cuando el resultado ya estaba cerrado.

El PPDA dice 13,3 para el Gladbach y 17,0 para el Friburgo. Son valores altos para ambos, pero cuentan dos situaciones distintas: el Friburgo no necesitaba ir a buscar a los rivales porque los rivales no salían de su propio campo, mientras que el Gladbach intentó incomodar sin recuperar nunca el balón en una posición útil.

En tres jornadas el equipo tiene cero puntos, 12 goles encajados y 8,95 goles esperados concedidos. La diferencia entre esos dos números, tres goles, es la parte de la temporada que depende de los episodios. El resto, es decir, casi nueve goles de ocasiones concedidas en tres partidos, es estructura, y no se arregla con una parada.

El Friburgo, y la cuenta que empieza a crecer

Del otro lado el Friburgo tiene 9 puntos de 9, 10 goles marcados y solo un gol encajado. Los números de abajo son buenos pero menos llamativos: 5,71 goles esperados producidos y 1,95 concedidos.

Diez goles a partir de 5,71 de ocasiones significa que el equipo está marcando casi el doble de lo que crea. Es una ventaja real en la clasificación y un crédito que el campeonato, estadísticamente, pide de vuelta. Los puntos esperados lo dicen con calma: 6,85 contra los 9 reales, una diferencia de +2,15.

Lo interesante es que la parte defensiva resiste la comparación: 1,95 goles esperados concedidos en tres partidos es un dato de equipo sólido, no de equipo huyendo de su propia área. Si en ataque el rendimiento baja hacia la media, el Friburgo no se derrumba: se frena.

El punto honesto

Primero, la muestra. Tres jornadas de Bundesliga son treinta o cuarenta remates por equipo: cada remate pesa muchísimo, y un cabezazo dentro o fuera cambia toda la fotografía. Todo lo que está escrito aquí hay que leerlo como una primera impresión, no como una sentencia.

Segundo, la lectura opuesta, que merece respeto. Se puede sostener que marcar cinco goles de remates difíciles es una cualidad, no una casualidad: el Friburgo tiene jugadores que golpean bien desde fuera del área y el modelo, que solo mira posición y tipo de tiro, no lo sabe. Si esa cualidad es real, la diferencia entre goles reales y goles esperados se mantendrá también dentro de diez partidos.

Tercero, lo que pensamos. Esta es una victoria real dentro de un marcador exagerado, y el dato que más nos interesa no es el 5, es el 0,27 del Gladbach. Un equipo que en noventa minutos no logra construir ni una décima de gol esperado por tiro tiene un problema que no tiene que ver con el portero ni con la mala suerte. Tiene que ver con la forma en que intenta salir de su propio campo.

T.L.


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