Gladbach-Elversberg 3-4: la primera victoria que los números sí le dan al Elversberg
Foto: Arne Müseler · CC BY-SA 3.0 de · Wikimedia Commons
Análisis

Gladbach-Elversberg 3-4: la primera victoria que los números sí le dan al Elversberg

El recién ascendido tiene seis puntos de seis con 2,11 puntos esperados: es la mayor diferencia de la Bundesliga, y la hemos contado. Pero las dos victorias no se parecen en nada. Ante el Leverkusen robó: siete entradas al área contra diecisiete. En Mönchengladbach no: 3,03 goles esperados contra 2,89, 3-1 abajo y remontada, con el entrenador expulsado en el descanso y en la grada todo el segundo tiempo.

El veredicto, antes de los números

En el Borussia-Park, el Mönchengladbach perdió 3-4 con el Elversberg después de ir 3-1 arriba pasada la hora de juego.

Bolin había abierto el marcador a los diez minutos tras un rechace del portero Kristof, Mokwa empató cerca de la media hora, Bolin firmó el doblete poco antes del descanso, Scally puso el 3-1 al inicio de la segunda parte. Después Krattenmacher en el 66', el libre directo de Keidel a diez minutos del final y otra vez Krattenmacher en el descuento.

Por medio, la escena que define el partido: el entrenador del Elversberg Vincent Wagner fue expulsado en el descanso. Había protestado por un saque de banda mal concedido, del que nació el 2-1; vio la amarilla, volvió a hablar con el árbitro tras el pitido y entró al campo. Segunda amarilla. Su equipo jugó la segunda parte — y la remontada — sin él en el banquillo.

Borussia Mönchengladbach-Elversberg 3-4: la comparación estadística completa con goles esperados, ocasiones claras, tiros, tiros a puerta, entradas al área y presión

Seis puntos de 2,11: pero no todos iguales

El Elversberg tiene seis puntos en dos partidos. Los puntos esperados de esos dos encuentros suman 2,11. La diferencia es +3,89: hemos comprobado los dieciocho equipos de la Bundesliga, y es la mayor de la liga.

Dicho así, parece la historia de un equipo afortunado. Pero los dos partidos no se parecen en nada, y ahí está la clave.

En la primera jornada, ante el Bayer Leverkusen vigente campeón, el Elversberg ganó 3-2 jugando mal. Goles esperados 1,40 contra 2,62. Entradas al área siete contra diecisiete. Puntos esperados 0,61 contra 2,19. Esa es la definición de una victoria robada: el Leverkusen vivió dentro del área del recién ascendido y perdió igualmente.

En Mönchengladbach, no. Goles esperados 2,89 para el Gladbach, 3,03 para el Elversberg. Entradas al área 8-5 para los locales, PPDA 8,2 contra 10,2. Puntos esperados 1,29 contra 1,50. Ninguno de los dos dominó: 5,92 goles esperados en total, siete goles reales, y un modelo que por una vez coincide con el marcador.

Es la diferencia entre un partido que acabó mal y un partido perdido. El Gladbach lo perdió.

Cómo se movían los dos equipos

El Elversberg construye desde atrás, que es lo menos "recién ascendido" que existe. Total Football Analysis, en un análisis del pasado octubre — cuando el equipo aún estaba en segunda —, describe el 4-2-3-1 de Wagner: defensa de cuatro abierta, laterales pegados a la banda, los dos centrales en el borde del área, el portero como primer distribuidor y, sobre todo, un doble pivote estrechísimo, pegado a los centrales. Laterales abiertos más mediocentros estrechos significa una sola cosa: los pasillos interiores quedan libres para los atacantes, y en la salida hay seis hombres más el portero contra la primera línea de presión rival. Superioridad numérica por diseño.

El texto tiene once meses y habla de la 2. Bundesliga: tómenlo como retrato de principios, no como la alineación del sábado.

La presentación de temporada de Get German Football News, del 19 de agosto, añade las dos cosas que ocurrieron en el Borussia-Park. La primera: la inversión estival del Elversberg fue casi toda en atacantes jóvenes — Campbell, Krattenmacher, Onyeka, Darvich, Futkeu cedido. El sábado la remontada la firmaron dos de ellos: Krattenmacher entró en el 65' y marcó en el 66', y otra vez en el descuento; la asistencia del gol decisivo la dio Futkeu, también suplente.

La segunda es más sutil, y tiene que ver con la expulsión. En el amistoso ante el Estrasburgo, escribe esa misma fuente, Wagner cambió prácticamente a todo el equipo en el descanso y los mecanismos no se cayeron: nombres distintos en los mismos pasillos, espaciado reconocible. Un equipo construido así es un equipo que puede jugar cuarenta y cinco minutos sin su entrenador en el banquillo.

El Gladbach de Polanski, en cambio, es una obra con un mandato. La presentación del mismo medio cuenta que la dirección impuso el regreso a la defensa de cuatro y que el 4-2-3-1 previsto podría convertirse en 4-3-3 por la lesión de Castrop. Bolin, fichaje del verano, había sido probado como mediapunta en pretemporada: el sábado marcó dos goles.

Nuestra lectura, que es una opinión y no un dato. El Gladbach no perdió por una fragilidad táctica exótica: perdió los duelos y regaló balones en los veinte minutos en que el Elversberg subió el ritmo. Lo dice, de hecho, el propio Wagner: «un poco de suerte forma parte de la ecuación, el partido pudo acabar de otra manera, el portero del Gladbach cometió un error en el 3-2». Lo que sí nos parece cierto es que el Elversberg tiene una estructura que no depende de los individuos — ni de los jugadores, vistos los cambios decisivos, ni del entrenador, visto dónde pasó la segunda parte.

El contexto de temporada — dos jornadas, no una temporada

El Gladbach tiene cero puntos y siete goles encajados en dos partidos. El modelo es menos severo que la clasificación: 0,19 puntos esperados en Leipzig (donde perdió 3-0 con merecimiento) y 1,29 el sábado, es decir, una actuación de empate.

El Elversberg tiene seis puntos de seis, y la próxima es en casa ante el Bayern. Sin Wagner en el banquillo, que está sancionado.

El punto honesto

Hay un agujero en nuestros datos de este partido, y se lo decimos antes que nada. Nuestra tabla de remates contiene tres goles del Elversberg; el Elversberg marcó cuatro. Falta el 3-2 de Krattenmacher en el 66': nuestra fuente registró el disparo que golpeó la madera un instante antes, valorado en 0,669, pero no el rechace que acabó dentro. Los totales del partido — el 2,89 y el 3,03 sobre los que se construye este artículo — vienen de otro campo del mismo archivo y no parecen resentirse. Pero es la razón por la que aquí arriba no encontrarán el valor en goles esperados de cada gol, como damos habitualmente: en este partido no los tenemos todos. Y por el mismo motivo los recuentos de remates del gráfico de arriba se quedan cortos en uno para el Elversberg: trece en lugar de catorce, nueve a puerta en lugar de diez.

Nuestro control automático no lo detectó. El radar que elige los partidos que merecen contarse compara los goles esperados del calendario con la suma de los remates y descarta el partido si la diferencia supera 0,4. Aquí las diferencias eran 0,22 y 0,30: dentro del umbral. El control compara sumas; no cuenta goles. Es un defecto que ahora conocemos.

Dos jornadas no son una temporada, y el +3,89 del Elversberg es, por ahora, una curiosidad estadística sobre dos partidos. Volveremos a mirarlo cuando quiera decir algo.

Los minutos. Donde las crónicas nos dan un minuto exacto (el 66' de Krattenmacher) lo escribimos; donde las fuentes no coinciden hemos preferido indicar la fase del partido. Understat, como siempre, da todos los minutos uno antes.


La cuenta entre resultados y rendimientos la mantenemos al día en el Meritómetro. Quien quiera los números en crudo, sin el relato alrededor, los encuentra en la Nerd Zone.