Foto: AsGunReview · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia CommonsLyon-Auxerre 3-1: cero. El Auxerre no completó un solo pase dentro de los veinte metros
El veredicto, antes de los números
En el Groupama Stadium el Lyon venció 3-1 al Auxerre y volvió a ganar tras el empate con Le Havre. Tercero en la Ligue 1, siete puntos.
El marcador sugiere una tarde cómoda. Los números describen un partido mucho más extraño, y la rareza está en los dos lados.

El número que salta a la vista: cero
Mirad la fila de las entradas en área. 14 a 0.
Merece la pena explicar bien qué significa, porque es más preciso y más duro de lo que parece. La entrada en área, en esta estadística, es un pase completado dentro de los veinte metros de la portería que no sea un centro. No es un tiro ni un toque: es el balón llegando a destino dentro de la zona que duele.
El Auxerre, en noventa minutos, no completó ni uno.
No significa que no rematara: tiró ocho veces e incluso marcó. Significa que siempre llegó desde fuera, o de rebote, o en una contra aislada, nunca construyendo. En toda la temporada europea es la tercera vez que un equipo termina un partido en cero: antes el Rayo Vallecano en Sevilla y el Aston Villa en Brighton.
La presión cuenta lo mismo: Lyon 5,5 de PPDA, Auxerre 29,0. El Lyon fue a buscar al rival tras cinco pases y medio; el Auxerre esperó veintinueve. Son dos partidos distintos jugados a la vez.
Y sin embargo el Lyon marcó tres goles desde la nada
Aquí llega la parte que da la vuelta a la lectura.
Los tres goles del Lyon valen, sumados, 0,24 goles esperados. Veinticuatro centésimas en tres tantos.
Bacher, de cabeza en córner: 0,07. Athekame, tres minutos después: 0,06. Nuamah, al inicio de la segunda parte: 0,11.
Tres goles, y ninguno de ellos era una ocasión para el modelo. Dos los marcaron defensas recién llegados, el tercero un delantero que volvía. Es el tipo de tarde que en otra liga se llama suerte y que aquí, con el resto de los números delante, tiene un nombre más preciso: el Lyon ganó el partido que estaba dominando, pero no lo ganó con las ocasiones que había construido.
Porque las de verdad las tiró a la basura
La cuenta de las ocasiones desperdiciadas es casi cómica.
Openda remató nueve veces y no marcó. Nueve. Sus disparos valen juntos 1,49 goles esperados: él solo, en un partido, produjo más que todo el Auxerre junto, que se quedó en 0,91. Entre ellos hay una ocasión de 0,55 en el cuarto de hora, fallada.
Y luego está el minuto 88. Kail Boudache dispara desde una posición que vale 0,95 goles esperados. Noventa y cinco sobre cien. Palo.
Es la ocasión más grande fallada en toda Europa esta temporada, penaltis aparte: en treinta días de fútbol nadie ha tirado a la basura un balón tan pesado.
Suma final: el Lyon produjo 2,88 goles esperados y marcó tres, pero los tres que marcó no son los que había construido. Si la tarde hubiera ido según el modelo habría acabado 3-1 igualmente, con goleadores completamente distintos.
El Auxerre, en cambio, tiene un problema estructural
Tres jornadas, cero puntos, once goles encajados. Y aquí los números no ofrecen ningún consuelo.
El Auxerre ha concedido, en tres partidos, ocasiones por valor de 9,78 goles y treinta y tres entradas en área. Ha producido 4,38 goles esperados. Su cuenta de puntos esperados es de 1,62 sobre nueve: es decir que incluso con suerte media tendría poco más de un punto.
Lo único bueno de la noche tiene nombre: Cameron Archer, que marcó el único gol desde una de las dos únicas ocasiones reales del Auxerre (0,33) y falló otra de cabeza en el 71' desde 0,38. Dos balones en ocho tiros. El resto fue ruido.
El punto honesto
El 3-1 no describe al Lyon, pero tampoco lo desmiente. Catorce entradas en área contra cero y 2,88 goles esperados contra 0,91 son números de victoria amplia. Que los goles llegaran desde los sitios equivocados es un detalle de la noche, no un vicio del equipo.
A Openda, sin embargo, hay que mirarlo. Nueve tiros y 1,49 goles esperados personales sin marcar, en un solo partido, es un dato que no se repite a menudo. Si el rendimiento de cara a puerta sigue así otro mes, deja de ser mala suerte y se convierte en una pregunta.
Y para el Auxerre no hay excusa de clasificación mentirosa. Cero puntos desde 1,62 esperados significa que está perdiendo porque juega mal, no porque el balón bote torcido. Es la diferencia entre un equipo que se salva y un equipo que hay que rehacer, y es mejor saberlo en septiembre.
Compruébalo tú. En el Meritometro encontrarás el veredicto de cada partido de la Ligue 1 según las ocasiones y no el resultado, y en la Nerd Zone puedes revisar Lyon-Auxerre tiro a tiro, con el valor de cada remate.