Foto: SonoGrazy · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia CommonsPalermo-Juve Stabia 1-0: la pregunta que este partido no ha respondido
El veredicto
Empecemos por algo que no es un dato: el domingo por la noche, cuando Johnsen metió ese balón después de cuatro minutos, en el Barbera celebramos como todos. Quien escribe es hincha del Palermo antes que analista, y la alegría por una victoria en el estreno no se analiza, se coge y punto.
Luego llega el lunes, se abren los números, y empieza el otro oficio. De ahí nace este artículo, y la premisa es importante: lo que sigue no le quita nada al domingo por la noche. Tres puntos en la primera jornada, portería a cero, treinta y dos mil personas: quien diga que es poco no ha visto nunca empezar mal una temporada de Serie B.
Dicho esto, los números cuentan un partido un poco distinto del que habéis leído por ahí. Y la lectura que os damos es una lectura, no una sentencia: al final del artículo encontraréis también la contraria, con argumentos serios, porque en noventa minutos nadie tiene la verdad en el bolsillo.
La nuestra, tal como la vemos desde aquí, es esta: el domingo el Palermo hizo exactamente aquello para lo que está construido, y nunca tuvo que demostrar que sabe hacer otra cosa. Es una victoria de verdad y merecida. Pero es también un partido que deja abierta la pregunta más importante de la temporada.
Las alineaciones
Palermo (4-2-3-1), Fortin; Cassandro, Bani (capitán), Ceccaroni, Augello; Ranocchia, Segre; Vavassori, Hernani, Johnsen; Pohjanpalo. Entrenador: Filippo Inzaghi.
Juve Stabia (4-3-3), Boer; Ricciardi, Bettella, Bellich, Scuderi; Battistella, Buglio, Pierobon; Patanè, Candellone (capitán), Piscopo. Entrenador: Pietro De Giorgio.
Árbitro Collu de Cagliari, 32.106 espectadores. Joronen fuera por lesión, Palumbo sancionado: a la portería va Fortin, llegado cedido por el Lens hace tres semanas, en su estreno absoluto como rosanero.
Vale la pena mirar esa alineación por lo que es. Dos mediocentros puros por delante de la defensa, Ranocchia y Segre, y tres jugadores de último pase a la espalda de un delantero centro que ataca el área. No es un equipo pensado para tener la pelota: es un equipo pensado para ser sólido, esperar el error y golpear. Tenedlo presente, porque es la clave de todo lo que pasó después.
El gol: cuatro minutos, y un remate que normalmente no entra
4', Johnsen, con asistencia de Pohjanpalo.
La jugada arranca a setenta metros. Es Pohjanpalo quien recupera el balón en su propio campo, un delantero centro que baja hasta ahí no es un detalle, es una decisión, y en lugar de apoyarla levanta la cabeza y lanza a Johnsen a la espalda de la defensa, dejando fuera a toda la zaga visitante con un solo pase. Johnsen controla en carrera, se planta ante Boer y lo bate con la derecha, raso.
Y aquí llega el primer número que conviene conocer. Ese disparo valía 0,23 goles esperados. Traducido: desde esa posición, en esa situación, un delantero marca poco más de una vez de cada cuatro.
¿Qué sacamos de ahí? Dos lecturas, y es honesto dejar las dos sobre la mesa.
La primera, generosa: Johnsen es un rematador, lo hizo mejor que la media porque sabe hacerlo, y quien ejecuta un gesto técnico limpio una vez sabe repetirlo. Las valoraciones le dieron la nota más alta o casi, según el proveedor, 8,5 para uno, 7,9 para otro, donde sin embargo comparte el primer puesto con su propio portero.
La segunda, más fría: tres de cada cuatro veces esa pelota no entra, y el Palermo se encuentra jugando el partido que menos le conviene. No es una crítica a Johnsen, es un recordatorio de lo fino que era el hilo sobre el que se decidió todo el resto de la noche.
Nosotros nos inclinamos por un punto intermedio, y os lo decimos abiertamente: fue un gol de calidad en una situación estadísticamente desfavorable. Bonito y no repetible cada domingo.
La primera parte: veinte minutos perdidos y diez de aplauso
Hay un gráfico que explica este partido mejor que cualquier tabla, y es el del momentum, la medida, minuto a minuto, de quién está empujando. Vale la pena leerlo, porque cuenta una primera parte en tres actos que en el marcador no se ve.
Acto primero: el gol, y nada más. El Palermo por delante al 4', y después casi nada.
Acto segundo, y es el que cuenta: del 10' al 30' aproximadamente el gráfico es casi todo de la Juve Stabia. Veinte minutos en los que los visitantes empujaron, el Palermo se replegó y el partido fue más suyo que nuestro. No es una sensación de hincha angustiado en la grada: es lo que registra el dato. En esa fase llegan los dos remates de Candellone, al 17' tras un servicio de Pierobon y con desvío de Ceccaroni a córner, y al 22' de cabeza a un centro desde la banda, con Fortin respondiendo.
Acto tercero: los últimos diez minutos. Aquí el gráfico se da la vuelta y las barras del Palermo se convierten en las más altas de todo el partido. Es la ventana en la que el Barbera vio la mejor versión de este equipo, y por un momento pareció que la cosa podía acabar ahí.
Al 35' Pohjanpalo remata de cabeza y Boer responde. Tres minutos después llega la secuencia más peligrosa de los rosanero: al 38' Ranocchia dispara con la izquierda desde fuera del área, servido por Hernani, y golpea de lleno el larguero; el balón vuelve al campo, Pohjanpalo llega otra vez de cabeza al rechace, y el portero salva una vez más.
Si entra uno solo de esos tres remates, el partido cambia de género. Con el 2-0 la Juve Stabia tiene que abrirse, y contra un equipo que espera y sale a la contra ese es el mejor regalo. Es el único lamento real de la noche, y es un lamento de definición, no de juego.
Y aquí está la primera señal de aquello de lo que hablaremos más adelante. El Palermo marcó tempranísimo y después, durante veinte minutos, dejó de hacer el partido, pero sin llegar nunca a pasar verdaderos apuros. Es el comportamiento de un equipo al que la ventaja le basta, y que no tiene ninguna prisa por ampliarla.
La segunda parte: el momento en que el partido cambió tiene un nombre
El segundo tiempo se abre otra vez con los rosanero cerca del segundo: al 50' Vavassori dispara desde dentro del área y un defensa salva bajo palos, con Boer batido. Después el partido se da la vuelta, y quien lo da la vuelta no es Inzaghi.
Al 64' salen Ranocchia y Vavassori, es decir, los dos que habían generado las mejores ocasiones, por Estévez y Strefezza. Tres minutos más tarde De Giorgio manda al campo a Karic, y a partir de ahí la Juve Stabia juega otro partido.
El momento más alto llega al 83': Karic asiste a Patanè en el centro del área, izquierda, palo lleno con Fortin batido. Treinta y dos mil personas contuvieron la respiración a la vez. Después, seis minutos de descuento jugados casi íntegramente en campo del Palermo.
Hay un número que retrata ese final mejor que cualquier adjetivo: cuatro amonestados en el Palermo, uno solo en la Juve Stabia. Cassandro en el descuento de la primera parte, Segre justo después del intermedio, Augello al 62', Gyasi al 88' tres minutos después de entrar. Cuando frenas al rival con la falta táctica, es porque ya no consigues frenarlo con el juego.
Los números del partido
| | Palermo | Juve Stabia | |---|---|---| | Goles esperados (xG) | 1,21 | 1,04 | | xG de los tiros a puerta | 1,08 | 0,51 | | Grandes ocasiones | 1 | 4 | | Tiros totales | 16 | 13 | | Tiros a puerta | 5 | 4 | | Tiros dentro del área | 9 | 7 | | Posesión del balón | 47% | 53% | | Balones tocados en el área rival | 30 | 21 | | Paradas del portero | 4 | 3 | | Palos y largueros | 1 | 1 | | Faltas cometidas | 21 | 11 | | Tarjetas amarillas | 4 | 1 |
Lo que no vais a leer en las otras crónicas
Mirad la tercera fila de la tabla. Grandes ocasiones: una del Palermo, cuatro de la Juve Stabia.
Una "gran ocasión" es una situación en la que un jugador razonablemente debería haber marcado. El domingo por la noche los visitantes construyeron cuatro. El Palermo, una.
Y hay un segundo número que completa el cuadro. Las estadísticas avanzadas miden los goles evitados por los porteros, es decir, cuánto para uno de más respecto a lo que cabría esperar de los disparos que afronta. La cuenta dice: Fortin +0,51, Boer +0,08. El portero del Palermo, en su estreno absoluto, salvó medio gol más de lo previsto.
Juntad los dos datos y obtenéis la lectura que, según nosotros, cuenta de verdad.
El Palermo marcó con un remate que entra una vez de cada cuatro y protegió esa ventaja gracias a un portero que hizo medio gol mejor que la media. Ambas cosas excelentes. Ninguna de las dos, sin embargo, es un plan: son rendimientos por encima de la norma, y los rendimientos por encima de la norma no se programan para treinta y ocho jornadas.
Y ahí está la pregunta que este partido no ha respondido. Este equipo está construido para ponerse por delante y luego defenderlo: dos mediocentros, menos posesión que el rival, veintiuna faltas, densidad y contragolpe. El domingo la ventaja llegó al cuarto minuto, es decir, antes de que tuviera que demostrar ninguna otra cosa.
¿Qué aspecto tiene este Palermo en el minuto sesenta con 0-0? No lo sabemos. No porque no sea capaz: porque el domingo no se lo pidieron. Es la pregunta que nos llevamos a la segunda jornada, y para nosotros es la más importante de todas.
Y ahora la lectura contraria, que tiene argumentos serios
Sería cómodo parar aquí, con nuestra bonita tesis en la mano. Pero quien ve partidos por oficio aprende pronto una cosa: la lectura que más te convence es casi siempre la que todavía no has intentado desmontar.
Así que vamos a desmontarla. Todo lo que acabáis de leer se puede dar la vuelta, y con razonamientos que se sostienen.
Primero: "grandes ocasiones" no es un dato objetivo. Es una clasificación que cada proveedor hace a su manera, y el umbral entre "gran ocasión" y "buena ocasión" es una elección, no una medida. Cuatro contra una impresiona, pero en un solo partido la diferencia entre 4-1 y 3-2 puede depender de cómo alguien haya etiquetado dos remates.
Segundo: conceder ocasiones mientras defiendes una ventaja es lo que se hace. Un equipo que gana 1-0 al 70' no necesita tener la pelota: necesita tener las distancias. Si el plan es cerrar los espacios y salir a la contra, entonces un final pasado en el propio campo no es una claudicación, es el plan que sigue funcionando hasta el pitido. Con esta lectura, los cuatro amonestados no son una alarma sino un coste previsto.
Tercero: los xG dicen 1,21 contra 1,04. Están cerca, y en noventa minutos una diferencia tan pequeña no separa nada. Quien quisiera sostener que fue un partido sustancialmente igualado, y que el Palermo lo ganó porque fue más eficaz en el momento que contaba, tendría los números de su parte.
Cuarto, y no es poco: es un solo partido. Cualquier cosa que escribamos hoy, nosotros incluidos, es una fotografía de noventa minutos sobre los mil cuatrocientos que vendrán.
Nosotros seguimos con nuestra idea, esto es, que la cuenta de las grandes ocasiones es una señal para vigilar más que la clasificación. Pero si dentro de un mes el Palermo es primero concediendo poco y ganando por la mínima, nos habremos equivocado, y lo escribiremos.
Pohjanpalo, decisivo sin marcar
Hay una forma perezosa de contar su partido: el delantero centro no marcó, así que noche anónima. Es exactamente lo contrario.
Suya la recuperación de la que nace el gol, suyo el lanzamiento que pone a Johnsen delante del portero, suyo uno de los remates más peligrosos de la primera parte. Tres de los momentos que decidieron el partido pasan por él, y ninguno acaba en el acta.
Esto, tal como lo vemos, es el dato más alentador de la noche, más que el resultado. Un equipo que depende de un solo goleador es frágil por construcción: basta una lesión y te quedas sin armas. Si en cambio ese goleador crea también para los demás, la dependencia se atenúa. El domingo Pohjanpalo hizo de organizador del único gol y exigió al portero dos veces.
Un partido no basta para decir que el problema está resuelto. Pero es el tipo de noche que, si se repite, cambia el perfil de riesgo de toda la temporada.
¿Es el año de Johnsen?
No lo sabemos, y desconfiad de quien os lo diga después de noventa minutos.
Lo que sí podemos decir es más acotado y más útil. El gol no nació de un rechace: atacar la profundidad al lanzamiento y resolver el uno contra uno con el portero son gestos entrenados. Salió de titular en el tridente a la espalda de Pohjanpalo, con Vavassori y Hernani, e Inzaghi le pidió exactamente lo que hizo.
Luego está el contexto, e ignorarlo sería contaros un cuento. El fichaje más caro del mercado de verano, Gabriel Strefezza del Olympiacos, contrato hasta 2030, llegó justo para esa zona del campo, y entró al 64' en el lugar de Vavassori. La competencia existe, es fuerte, y se la ha pagado para jugar.
Hay que decir, sin embargo, que el domingo su entrada no dejó huella: 5,8 en las notas, la más baja de los veintiocho jugadores que pisaron el campo. Un solo dato, de un solo partido, y además de un jugador que entró con el partido en marcha en una fase en la que el Palermo se replegaba. Pero si la pugna por la banda se decide en el campo, la primera entrega la ha ganado Johnsen.
El balance razonable: Johnsen abrió la temporada de la mejor manera posible y se ganó la confianza. De aquí en adelante cuenta la continuidad, no el estreno.
Qué miraremos en la segunda jornada
No la clasificación, que después de un partido no dice nada. Tres cosas.
Cuántas grandes ocasiones concede. Es el número del que arranca toda nuestra lectura, y es también aquel en el que podemos equivocarnos: si en la segunda y la tercera baja a una o dos, la alarma que hemos hecho sonar era falsa, y estaremos contentos de decirlo.
Qué pasa si no marca pronto. Es la pregunta que ha quedado abierta. El día en que el Palermo se encuentre con el 0-0 en el minuto sesenta entenderemos mucho más de lo que entendimos el domingo.
Si Fortin aguanta. Un portero que en su estreno salva medio gol más que la media es una noticia buenísima. Pero es también un rendimiento que pocos mantienen. Si lo mantiene, el Palermo ha resuelto un problema. Si no lo mantiene, ese cuatro contra uno se convertirá en goles.
Una cosa, para cerrar, y vale más que todas las tablas de aquí arriba.
Mirar los partidos con estas herramientas cambia la manera de leerlos, no la manera de vivirlos. El domingo por la noche en el Barbera se celebró un gol en el minuto cuatro y se contuvo la respiración en el ochenta y tres, y ningún número de esta página le quita un gramo a esas dos sensaciones. La afición es la parte bonita, y es el motivo por el que estamos todos aquí.
El análisis llega después y sirve para otra cosa: para entender por adelantado lo que dirá el campo dentro de dos meses. A veces confirma la fiesta, a veces la enfría. El domingo la enfría un poco, pero solo el lunes, y solo para quien tenga ganas de mirar más allá del resultado.
Y si en la décima jornada el Palermo es primero y resulta que nos hemos equivocado, seremos los primeros en alegrarnos. Eso también forma parte del oficio.
T.L.
Sobre las fuentes. Alineaciones, crónica, minutos, amonestaciones, sustituciones y espectadores se han verificado cruzando ANSA, Sky Sport, Tuttosport, Corriere dello Sport, FotMob, el circuito Flashscore, el acta oficial de la Juve Stabia y varios medios locales. Los datos avanzados, goles esperados, grandes ocasiones, goles evitados por los porteros, valoraciones, se han contrastado con tres proveedores independientes: FotMob, el circuito Flashscore y Sofascore. En xG, grandes ocasiones, tiros, paradas, córners, faltas y amonestaciones coinciden todos. Divergen en un punto en la posesión (47-53 para Sofascore, 46-54 para FotMob) y en las valoraciones de los jugadores, que cada proveedor calcula con una escala propia: allí donde las usamos, lo decimos.
Donde las fuentes divergen lo decimos. El gol lo sitúan al 4' todas las fuentes de datos y al 5' el acta visitante. El larguero de Ranocchia se coloca entre el 36' y el 38': hemos elegido el 38' de la crónica minuto a minuto de FotMob, que asigna la asistencia a Hernani, y probablemente de ahí nació la confusión de algunos medios, que atribuyeron el larguero a Hernani en lugar de a Ranocchia. El palo de Patanè oscila entre el 82' y el 83'.
Una precisión necesaria. La Serie B no está cubierta por el motor de barsport, que calcula sus propios números sobre las cinco grandes ligas europeas. Los datos avanzados de este artículo están por tanto citados de proveedores externos, no producidos por nosotros, y clasificaciones como "gran ocasión" siguen sus criterios, no los nuestros. Para las ligas que sí cubrimos de verdad están el Meritometro y la Nerd Zone, donde cada cifra se calcula en casa y podéis rehacer las cuentas vosotros.