Foto: Arne Müseler · CC BY-SA 3.0 de · Wikimedia CommonsEl partido que cambió en dos minutos
Bruno Guimarães entró en el descanso, y el Stadium of Light le silbó cada balón que tocó. En verano había llegado al Arsenal desde el Newcastle, y en Sunderland esa procedencia no se perdona. En el 58' marcó su primer gol con la nueva camiseta, desde fuera del área, por debajo del larguero, y fue a celebrarlo delante de quienes le silbaban.
Dos minutos antes, el Sunderland había tenido un penalti para adelantarse.
El veredicto, antes de los números
El empate habría sido el resultado más justo. Los goles esperados dicen 2,07 contra 1,99, pero dentro hay dos penaltis, uno por equipo, de 0,76 cada uno. Sin ellos quedan 1,31 para el Sunderland y 1,23 para el Arsenal. Los puntos esperados dan 1,43 a los locales y 1,30 a los visitantes.
Es un partido de equilibrio real, decidido por un disparo que el modelo considera casi imposible y por un penalti en el 97'. El Arsenal sigue con 12 puntos de 12, tres por encima del Manchester City, que tiene un partido menos. Pero por primera vez esta temporada ha ganado un encuentro en el que el rival produjo más.

El número: dos partidos en uno
Quien solo vio la primera parte vio al Arsenal. 0,92 goles esperados contra 0,12, con las dos mejores ocasiones para Saka, lanzado por Rice a la espalda de la defensa y detenido por Roefs, y para Havertz, que recibió el pase atrás de Ødegaard tras una bonita combinación y la mandó por encima. El Sunderland remató 5 veces en 45 minutos sin llegar a ser realmente peligroso.
Quien solo vio la segunda parte vio al Sunderland. Sin contar penaltis, 1,19 goles esperados contra 0,31. Las dos ocasiones más claras de la noche, penaltis aparte, fueron de Nordi Mukiele, un defensa: 0,49 y 0,48, una bloqueada por un rival y la otra detenida por Raya en el tramo final.
En medio están los dos minutos. En el 56' Enzo Le Fée lanza el penalti y Raya lo desvía al poste. En el 58' Rice encuentra a Guimarães en la frontal: control y disparo a la escuadra, 0,03 goles esperados, un tiro que entra más o menos una vez de cada 30. A partir de ahí el Arsenal resistió, y en el 97' Saka lo cerró desde el punto de penalti tras la segunda amarilla a Reinildo.
Cómo se movían los dos equipos
Le Bris había dicho en la previa lo que quería: hacer la noche incómoda, ser agresivo, ganar las segundas jugadas, salir rápido. El Sunderland lo hizo de la forma más directa posible. Balón largo pronto al delantero centro, para protegerlo de espaldas a la portería, y luego acciones a balón parado: las faltas con rosca de Xhaka y los saques de banda largos lanzados al área como si fueran córners.
El Arsenal respondió en la primera parte con el balón. Saka cerrándose desde la derecha hacia Tzolis, Havertz abriéndose a la izquierda para liberar el centro, Ødegaard atacando el espacio a la espalda de la línea. El control existía, los goles no, y Arteta lo dijo con claridad al final: el Arsenal tuvo muy buenos momentos sin marcar, y en ese punto un equipo así, cuando decide ser físico y directo, te asfixia.

La segunda gráfica explica la segunda parte mejor que cualquier descripción. El Sunderland produjo 1,42 goles esperados a balón parado, penalti incluido, y apenas 0,65 en jugada. El Arsenal lo contrario: 1,19 en jugada y, a balón parado, casi solo el penalti final. Las dos grandes ocasiones de Mukiele nacen de balones lanzados al área.
El penalti fue el episodio que más encendió el pospartido. Konsa y Ballard se agarran en el área, el árbitro pita, el VAR confirma. Arteta habló de una decisión inaceptable a este nivel. Le Bris dijo que su equipo le había jugado de tú a tú a los campeones.
En la segunda parte cambió sobre todo el Arsenal. Arteta retiró a White y Lewis-Skelly para dar entrada a Timber y Guimarães, y el equipo que en la primera parte tenía el balón se encontró defendiendo su área ante un balón alto tras otro. Sin contar penaltis, en la segunda parte remató 5 veces por 0,31 goles esperados en total. Se sostuvo gracias a Raya, que además del penalti dominó su área en los balones altos y le quitó a Mukiele la ocasión más limpia del final.
Nuestra lectura es sencilla: el Arsenal ganó porque su portero decidió el partido dos veces, y porque un jugador salido del banquillo convirtió el disparo menos probable de la noche.
El contexto de temporada
El Arsenal suma 12 puntos con 9,11 esperados, con 8 goles a favor y 1 en contra. El margen de fortuna es pequeño: en las tres primeras jornadas produjo mucho más que Coventry, Aston Villa y Chelsea, y los puntos llegaron como debían. La de Sunderland es la primera victoria que los números no le habrían dado.
El Sunderland, en cambio, recoge menos de lo que construye. Tiene 4 puntos con 6,05 esperados, y en 3 partidos de 4 ha producido más goles esperados que su rival: contra el Fulham, en Brentford y el sábado contra el Arsenal. Su fútbol no es elegante, pero produce, y contra los campeones produjo más que ellos.
El punto honesto
Primero, los penaltis pesan. Cada uno vale 0,76, y el del Sunderland es discutido. Aun quitando los dos, el balance sigue ligeramente a favor de los locales: 1,31 contra 1,23.
Segundo, 0,03 no es un juicio sobre Guimarães. El modelo mide con qué frecuencia entra un disparo medio desde esa posición, no lo bueno que es quien lo golpea. Ese disparo, golpeado así, entra mucho más a menudo que una vez de cada 30. Sigue siendo cierto que el partido lo giró una ocasión que nadie habría apostado que acabara en gol.
Tercero, la lectura opuesta a la nuestra, que es seria. Se puede decir que el Arsenal gestionó el partido como un campeón: primera parte controlada, un gol cuando hacía falta y, en la segunda, un peligro concedido casi todo en balones altos, donde el modelo cuenta mucho cada barullo pero donde Raya mandaba en el área. En esa lectura los goles esperados del Sunderland son volumen más que ocasiones reales, y el 0-2 dice la verdad.
Nuestra opinión está en medio. El Sunderland encontró la manera de complicar al Arsenal, y es una manera repetible: balón largo, segundas jugadas, área llena. El Arsenal encontró la manera de no perder igualmente, y esa es otra clase de calidad. Pero un empate no habría contado un partido distinto.
El sábado 19 el Sunderland visita al Manchester City y el Arsenal va a Brighton. La pregunta es una sola: cuántos partidos así podrán seguir ganando los campeones gracias a su portero.
T.L.
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