Foto: Frank Vincentz · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia CommonsSchalke-Bayern 0-0: veintidós entradas en área contra cero, PPDA 3,4 contra 54,6. Y acaba sin goles
El veredicto, antes de los números
En el Veltins-Arena, ante 62.094 espectadores y con el estadio lleno, el Schalke recién ascendido frenó al Bayern con un 0-0. El Bayern pierde el liderato en favor del Friburgo.
En el campo no fue un partido equilibrado. Fue el partido más desequilibrado de todo el fin de semana europeo, y no hay discusión.

Veintidós a cero
Empecemos por el dato que no hemos visto tan extremo en ningún otro partido de esta temporada.
Entradas en área: Bayern 22, Schalke 0.
Una entrada en área, en esta estadística, es un pase completado dentro de los veinte metros de la portería, excluidos los centros. Es el balón que llega a destino donde duele.
El Bayern lo llevó allí veintidós veces. El Schalke nunca. Ni una sola vez en noventa minutos.
Es la cuarta vez en toda la temporada europea que un equipo cierra un partido en cero, tras el Rayo Vallecano en Sevilla, el Aston Villa en Brighton y el Auxerre en Lyon. Ninguno de los otros tres, eso sí, tenía veintidós al otro lado.
Y la presión es aún más nítida
Si cabe, el dato del PPDA es todavía más violento.
Bayern 3,4. Schalke 54,6.
El Bayern fue a buscar al Schalke tras tres pases y medio. El Schalke dejó al Bayern dar casi cincuenta y cinco pases antes de ir a molestarlo.

Para dar la medida: en la misma jornada, la presión más agresiva de la Serie A fue la del Inter contra el Nápoles, en 6,9. El Bayern hizo el doble. Y el 54,6 del Schalke es el más alto que hemos registrado esta temporada: no es un equipo que presiona poco, es un equipo que directamente no presiona, por decisión, durante noventa minutos.
Son dos deportes distintos jugados a la vez. Y acabó 0-0.
El número que explica por qué
Aquí llega la parte interesante, y no es la del marcador.
El Bayern remató quince veces y produjo 2,05 goles esperados. Son números buenos, no extraordinarios. Pero el dato que de verdad importa es otro: su disparo más peligroso de los noventa minutos valía 0,365 goles esperados.
Ni uno por encima del 37%. Con veintidós entradas en área.
Las mejores ocasiones, en orden:
Luis Díaz, en el 40': 0,37. Habilitado por Brown, la mandó altísima por encima del larguero. La más grande de la noche. Luis Díaz, en el 53': 0,34. Bloqueada. Laimer, en el 63': 0,29. Fuera. Tah, en el 54', de córner: 0,22. Fuera. Upamecano, en el 87', de córner: 0,19. Fuera.
El Bayern acumuló dos goles esperados apilando una veintena de medias posibilidades. Nunca tuvo el balón del gol.
Y en medio está Loris Karius, que hizo tres paradas decisivas a Brown, Olise y sobre todo Kane. El portero es la parte que los goles esperados no saben medir, y anoche fue la mitad de la historia.
Exactamente el mismo problema que la Roma
Merece la pena poner los dos partidos uno al lado del otro, porque son lo mismo visto desde dos ángulos.
Veinticuatro horas antes, en el Olímpico, la Roma remató treinta y ocho veces contra el Atalanta y su ocasión más grande valía 0,371. Anoche el Bayern remató quince veces y la suya más grande valía 0,365.
Dos equipos que pasaron el partido dentro del área rival sin llegar nunca ante el portero en condiciones limpias.
La Roma ganó en el 93' metiendo dos balones que suman 0,14. El Bayern no metió nada.
Es el mismo partido. La única diferencia está en dónde acabó un balón en el descuento, y es exactamente el motivo por el que estos números hay que mirarlos en la distancia y no en noventa minutos.
Qué significa para el Bayern
Dos cosas, una obvia y otra menos.
La obvia: la racha se ha parado. Es el primer partido oficial sin goles del Bayern en más de un año y, en la Bundesliga, el primero desde un 0-0 con el Leverkusen hace más de dieciocho meses. Sesenta partidos consecutivos marcando.
La menos obvia: Kompany dejó a Kane y a Olise en el banquillo y los metió con el partido en marcha —Kane al inicio de la segunda parte, Olise y Musiala en el 57'—. Con veintidós entradas en área y ninguna ocasión por encima de 0,37, la pregunta no es si el Bayern creó suficiente volumen, sino si tenía en el campo a quien convierte ese volumen en una ocasión limpia.
No es un juicio, es la pregunta que dejan abierta los números.
¿Y el Schalke?
Cero entradas en área, cuatro tiros, 0,25 goles esperados, un disparo a puerta en todo el partido. Es el rendimiento ofensivo de un equipo que ni siquiera intentó atacar.
Dicho así suena a crítica. No lo es, y es el punto más interesante del artículo: era exactamente el plan. Un recién ascendido que juega en casa contra el campeón y concede volumen a cambio de cero ocasiones claras está haciendo lo racional, y anoche le salió.
El punto que se lleva vale, en la clasificación, lo mismo que cualquier otro.
El punto honesto
El Bayern no jugó mal. Veintidós entradas en área y un PPDA de 3,4 son los números de un equipo que dominó cada metro del campo. Quien lea el 0-0 como una crisis está leyendo solo el marcador.
Pero hay un problema, y es de calidad, no de cantidad. Dos goles esperados acumulados con veinte medias ocasiones no son lo mismo que dos goles esperados construidos con tres balones limpios. El modelo suma; el portero no.
Y el Schalke ganó su partido. No en el marcador: en el plan. Concedió todo salvo lo que cuenta, y se llevó a casa el punto que quería.
Compruébalo tú. En el Meritometro encontrarás el veredicto de cada partido de la Bundesliga según las ocasiones y no el resultado, y en la Nerd Zone puedes revisar Schalke-Bayern tiro a tiro, con el valor de cada remate.