Foto: Nick from Bristol, UK · CC BY 2.0 · Wikimedia CommonsFulham-Palace 2-3: veinticuatro entradas en área contra cuatro, y gana el que hizo cuatro
El veredicto, antes de los números
En Craven Cottage el Crystal Palace ganó 3-2 en remontada, tras ir por detrás dos veces. Es la primera victoria de la temporada para Pierre Sage; para Álvaro Arbeloa, en el banquillo del Fulham, es la tercera derrota seguida.
El marcador dice partido en el alambre. Las estadísticas territoriales dicen partido de sentido único. Y el dato que de verdad importa dice una tercera cosa, que es la correcta.

Veinticuatro a cuatro
Empecemos por el número que salta a la vista.
Entradas en área: Fulham 24, Crystal Palace 4.
Seis veces más. El Fulham completó veinticuatro pases dentro de los veinte metros rivales; el Palace cuatro. Y remató veinticinco veces contra nueve.
La presión cuenta lo mismo: Fulham 13,8 de PPDA, Palace 26,5. El Palace dejó al Fulham dar casi veintisiete pases antes de molestarlo. Se cerró, cedió el campo, esperó.
Hasta aquí parece el partido típico del fin de semana: territorio contra resultado. Pues no, porque hay un segundo número que lo da todo la vuelta.
Nueve tiros, cinco grandes ocasiones
Esta es la línea que explica el partido, y no es la de las entradas en área.
Grandes ocasiones —remates desde posición que vale al menos el 30%— Fulham 2, Crystal Palace 5.
El Palace remató nueve veces en total y cinco de esos nueve eran ocasiones de verdad. El Fulham remató veinticinco y solo dos lo eran.
Dicho de otro modo: más de la mitad de los disparos del Palace salieron de posiciones limpias. Menos de uno de cada diez de los del Fulham.
Las ocasiones del Palace, en orden:
Nketiah, en el 22': 0,53. Parada. Mitchell, en el 34': 0,40. Gol. Pino, en el 53': 0,42. Fuera. Khalaili, en el 76': 0,35. Bloqueada. Chilwell, en el 76': 0,39. Gol.
Las del Fulham son dos: Castagne en el 32' (0,49, parada) y Palacios en el 41' (0,54, gol). El resto —veintitrés remates— vale junto menos de un gol y medio.
Es exactamente el mismo defecto que hemos visto en otros dos partidos de este fin de semana: la Roma con treinta y ocho tiros y ninguno por encima de 0,37, el Bayern con veintidós entradas en área y ninguna por encima de 0,37. Volumen enorme, calidad baja.
Con una diferencia: la Roma ganó en el 93', el Bayern empató 0-0 y el Fulham perdió. Mismo problema, tres desenlaces distintos. Es la mejor manera de entender cuánto pesa el azar en noventa minutos.
Los tres goles del Palace
Merecen contarse, porque es un detalle que no se ve a menudo.
Los marcaron los tres laterales izquierdos.
Tyrick Mitchell empató en el 34' con un derechazo potente al palo corto, habilitado a la espalda por Nketiah: una ocasión de 0,40. Luego firmó el segundo empate con un disparo desviado, el tipo de gol al que el modelo no sabe dar un valor fiable porque el desvío lo cambia todo.
Y en el 76' Ben Chilwell, en su primer partido tras volver al Palace, empujó de volea el balón de la victoria: 0,39 goles esperados.
Dos laterales, tres goles. Contra un equipo que se había pasado el partido atacando.
La jornada de los equipos visitantes
Hay un último dato que merece la pena, y afecta a toda la Premier League del sábado.

En cuatro de los siete partidos disputados el sábado, el equipo visitante se llevó un punto de actuaciones que valían casi dos:
Bournemouth en Newcastle: 1 punto desde 2,07 esperados. Aston Villa en Hull: 1 desde 2,03. Tottenham en Nottingham: 1 desde 1,93. Sunderland en Brentford: 1 desde 1,80.
Cuatro equipos visitantes que dejaron por el camino, entre todos, casi cuatro puntos. Y el único que se llevó más de lo que valía es precisamente el Palace: tres puntos desde 1,08 esperados.
No es un patrón que signifique nada en la distancia —son siete partidos—, pero durante una jornada pasó que quien jugaba fuera casi siempre merecía más.
El punto honesto
El Fulham no jugó mal, jugó incompleto. Veinticinco tiros y veinticuatro entradas en área son números de un equipo que manda. El problema es que de esos veinticinco tiros solo dos partían de una posición desde la que se marca de verdad.
El Palace no robó nada. Con cinco grandes ocasiones contra dos, el equipo que creó mejor es claramente uno solo, aunque tuviera el balón mucho menos. Los goles esperados totales (2,88 contra 2,36) dicen partido equilibrado; las grandes ocasiones dicen Palace.
Y hay una lección general en esta jornada. En tres partidos distintos, tres equipos pasaron noventa minutos dentro del área rival sin construir nunca la ocasión de verdad. Uno ganó en el 93', otro empató 0-0, otro perdió 3-2. El volumen te pone en condiciones de ganar; no te hace ganar.
Compruébalo tú. En el Meritometro encontrarás el veredicto de cada partido de la Premier League según las ocasiones y no el resultado, y en la Nerd Zone puedes revisar Fulham-Crystal Palace tiro a tiro, con el valor de cada remate.